CÓMO DETECTAR QUE TENÉS ESTRÉS

El estrés es el desequilibrio que se produce entre los recursos del individuo y las demandas del medio externo o interno. El organismo intentará realizar diversos ajustes para adaptarse a la situación. Te dejo también una definición más profunda de lo que es el estrés.

Estrés agudo

El estrés agudo es la reacción de alarma. Está al servicio de la supervivencia y nos prepara para enfrentar la adversidad.

Estrés crónico

Cuando la amenaza continúa o la capacidad de respuesta es insuficiente, el estrés se prolonga en el tiempo y se hace crónico (reacción de vigilancia).

Cómo detectar que estás viviendo estrés crónico y por eso podrías enfermar

1- Las percepciones erróneas y los pensamientos distorsionados son el principal desencadenante de estrés. Hay una percepción del mundo externo como amenazante (aunque no lo sea realmente) y el organismo desencadena la respuesta de estrés agudo. Esto es así porque encienden la alarma y la pueden mantener activa aunque el estímulo no sea realmente amenazante para la integridad de la persona.

2. Las conductas son patrones de comportamientos que las personas realizan ante situaciones de estrés. Cada persona desarrollará distintas conductas que tenderán a volverse automáticas y retroalimentan la cadena de estrés debido a la interacción negativa con el medio ambiente. Algunas de estas conductas pueden ser: irritabilidad, impaciencia, alteración en el sueño, hiper exigencia, intolerancia, apariencia tensa, etc.

3. Si el estrés continúa y no se toman medidas para su reducción, comienzan a aparecer los primeros síntomas físicos o psicológicos.

Algunos de los síntomas físicos más frecuentes son: dolores de cabeza, contracturas, dolor en el pecho, problemas digestivos.

Algunos de los síntomas psicológicos son: ansiedad, miedo, confusión, falta de memoria, preocupación, cambios de humor. Estos síntomas no se relacionan con una enfermedad en particular.

4- Si la persona continúa sin prestar atención a estas señales, entonces devendrá una enfermedad. Aquí es importante la predisposición genética, las condiciones ambientales, la alimentación, sedentarismo, etc, que puede favorecer la aparición de ciertas enfermedades crónicas como: artritis, problemas de piel, arritmias cardíacas, infarto de miocardio, úlceras gástricas, cáncer, hipertensión arterial, etc.