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El tercer chakra es el centro del poder, la autonomía, la voluntad, la energía, el metabolismo, la transformación, la autoestima.

Nuestra fuerza vital fluye y recorre nuestros centros energéticos o chacras, desplegando su poder de creación y manifestaciónCada chakra refleja un aspecto de la conciencia esencial para nuestra vida.

 

Los tres primeros chacras son elementos inseparables que regulan el mundo físico y su inteligencia innata. La corriente descendente nos trae a la forma y nos permite materializar. La corriente ascendente nos proporciona energía.

El primer chacra aporta solidez y estabilidad, el segundo nos permite experimentar la diferencia y el movimiento, el tercero la pasión y el impulso ascendente de autoafirmación y autorrealización.

 

Funciones del tercer chacra

Psicológicamente es la chispa que enciende la voluntad. Su finalidad es la transformación. El fuego transforma la materia en luz y calor.
Rige el metabolismo. El conjunto de cambios químicos y biológicos que se producen continuamente en las células vivas del organismo. Conjunto de transformaciones.
También se relaciona con el poder, aunque este término debería redefinirse ya que en general se lo asocia con dominación y sometimiento. Poder tiene que ver con vigor, con desarrollo, ser capaz de

 

Problemas asociados al tercer chacra

Los problemas que se pueden presentar en relación al tercer chacra son fundamentalmente los miedos y es cuando logramos atravesarlos que podemos fortalecernos y mejorar la autoestima.

  • Problemas relacionados con la responsabilidad.
  • Y la confianza en los propios recursos.
  • Temas relacionados con la propia autoestima.
  • Miedo al rechazo, a no poder con una situación, a no poder con una persona.
  • Excesiva susceptibilidad a la crítica, miedo a las relaciones, a la pariencia física, al ridículo.

 

Principales fuerzas que permiten el desarrollo y fortalecimiento del tercer centro energético:

  • Autoestima
  • Respeto propio
  • Autodisciplina
  • Ambición
  • Capacidad para generar acción
  • Valor para correr riesgos
  • Generosidad
  • Fuerza de carácter

 

 

 

Cuántas veces nos hemos propuesto cambios y nos hemos encontrado frente a la dificultad de realizarlos o hemos sentido que todos nuestros esfuerzos eran en vano. Las neurociencias tienen una explicación que no solo nos permite comprender con mayor claridad el proceso del cambio sino que también nos ofrece algunas claves para poder transitarlo con mayor facilidad y mejores resultados.

Para comenzar deberíamos lograr quitarle el valor de real a aquello que llamamos “realidad”, comprendiendo que aquello que nosotros llamamos «realidad» es solo la interpretación que hemos hecho de los acontecimientos y las cosas. La misma surge de creencias conscientes o inconscientes que hemos adquirido durante la vida, especialmente durante los primeros años, y que en su mayoría, fueron transmitidas por nuestros padres, maestros o la cultura en la que vivimos, y que sirven para dar significado al entorno. Son generalizaciones creadas a partir de experiencias individuales o colectivas que funcionan como certezas, marcos de referencia que sustentan nuestros valores y principios, mandatos que se activan automáticamente de forma inconsciente, ya que el cerebro recorre un circuito neurológico preexistente.

Pero nuestras percepciones también están condicionadas por nuestro sistema de creencias; percibimos el mundo de acuerdo a la mirada que tenemos, a las lentes que usemos; de esta manera, son  las creencias las que nos condicionan neurológicamente a ver el mundo de una determinada manera. Todas nuestras elecciones y acciones están condicionadas por nuestras creencias.

Cuando los resultados de nuestras elecciones o acciones comienzan a ser insatisfactorias, nos encontramos frente a la necesidad de realizar un cambio. Todo cambio requiere mucha energía. El cerebro utiliza los circuitos de menor costo energético para resolver las cuestiones de la vida cotidiana o hábitos por eso lo hace en automático. Sin embargo, cuando necesitamos realizar cambios, estás se transforman en obstáculos. Todo cambio supone mas, una toma de conciencia de la necesidad de cambio y reconocimiento de que las creencias inconscientes nos condicionan, que una cuestión de voluntad. Si desconocemos estos condicionamientos muchas veces nos encontraremos saboteando el proceso y frustrándonos ya que estos patrones inconscientes intentarán imponerse para asegurar la supervivencia.

 

Estas son algunas recomendaciones que nos permitirán realizar cambio que deseamos más fácilmente:

1- Reconocer cuando alguna situación nos resulta insatisfactoria y nos hemos vuelto demasiado funcionales.

2 -Decidir salir de la comodidad del automatismo para abrazar el cambio.

3- Desarrollar una clara visón de hacia dónde nos queremos dirigir y qué queremos crear para nuestras vidas.

4- Detenernos a observar cuáles son las creencias inconscientes sobre nosotros mismos y nuestro entorno que más condicionan nuestras acciones y percepciones.

5- Cuestionar las creencias.

6- Cambiar las creencias permitiéndonos crear nuevos circuitos neuronales.

7- Comenzar a realizar algunas pequeñas acciones que nos permitan «fijar» estos nuevos circuitos neuronales hasta que se transformen en hábitos más eficaces.

 

Facilitamos enormemente el proceso de cambio cuando involucramos la conciencia y actualizamos nuestras creencias. Ampliamos así nuestras posibilidades de ir acercándonos a la realización de nuestros sueños y alcanzar mayores niveles de bienestar y satisfacción.

 

La terapia integrativa sirve de gran ayuda para afrontar los cambios y mantener la voluntad hacia los mismos, puesto que el objetivo es posibilitar que las personas alcancen mayores niveles de integración, realización y plenitud.